Hablemos claro

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Barranquilla, la ciudad donde nací, es un lugar al norte de Colombia, lleno de gente alegre y divertida, con un refranero popular muy amplio, con frases algunas veces incomprensibles para personas ajenas al mundo “quillero” (o sea, barranquillero), pero con usos y significados concretos que tienes que saber usar, si estás en esa zona.

Por ejemplo, cuando quieres decirle a alguien que se calme, le dices: “hey, cógela suave” o “cógela con suavena y su pitillo“, o al contrario, si lo que quieres es que se dé prisa o se ponga en acción, le dices: “ponte pálido“. Si se trata de alguien que se está tardando en hacer algo o dar una respuesta, esa persona te está “bailando el indio“. Ahora, si hubo desorden o problemas, eso fue un “bololó” o “se armó un saperoco” y si alguien se molestó y actuó de mala manera, esa persona “botó el chupo”, así como cuando solucionaste algo para salir del paso y no quedó muy bien entonces “hiciste un parapeto

Además, existen las palabras con múltiples significados, como “ajá“, “vaina“, “carajo” y “recocha” y expresiones que debes usar en cada frase como “hey“.  En fin, que de la jerga barranquillera, se han hecho artículos, recopilaciones y estudios lingüisticos bastante interesantes y divertidos (Aquí te dejo el enlace a uno de ellos), pero Barranquilla no es la excepción. Es más, si tú eres de otro país, incluso de otra región, seguramente se te vienen a la mente expresiones que, aunque también sean en español, solamente entenderán los que como tú conocen su significado y aplicación.

El punto es que, en una sociedad tan global en la que estamos, en la que a través de internet nuestros mensajes pueden llegar mucho más allá de lo que imaginamos, es vital ser claros, adaptables y comprensibles para garantizar la efectividad de lo que queremos decir.

De nada sirve lanzar un mensaje si no haces tu parte para que quien lo recibe, entienda.

Así que como es usual, te dejo 3 consejos:

  • Usa un lenguaje sencillo. No utilices palabras demasiado técnicas o especializadas, a menos que estés dirgiéndote a un público concreto que así lo requiera. La misma regla para quienes se desarrollan en el ámbito cristiano: si quieres hacer llegar tu mensaje, usa un lenguaje fácil de entender para quien no está acostumbrado a ello.
  • Evita regionalismos y si lo haces, procura poner a las personas en el contexto adecuado para que no se pierdan en el camino o no interpreten de forma incorrecta lo que estás tratando de decir.
  • Si tu mensaje es físico o en vídeo, acompáñalo siempre con un lenguaje corporal adecuado  apóyate con elementos visuales que faciliten la transmisión del mensaje. Si es en texto, la buena ortografía, el buen uso de la gramática y en nuestros tiempos, un diseño agradable, son vitales.

 

Y como bonus… algo básico, y aquí tomo prestado el lema de mi amiga y comunicadora Lala Herrera, para que lo hagas parte de tí:

#Sé1Mensaje

Sé auténtico. Recuerda que más que el idioma, las expresiones o las formas, el mensaje eres tú.

 

 

 

 

 

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