¡Saquen una hoja!

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No había momento más terrorífico cuando estábamos en el colegio, que cuando un profesor decía: “Saquen una hoja”
Ese instante donde todos nuestros conocimientos serían puestos a prueba, la hora de la verdad donde sabríamos si habíamos aprendido algo o no.
Y la vida real es un poco así. Siempre hay el momento en el que internamente debemos sacar una hoja. Por ejemplo, ahora.
En un abrir y cerrar de ojos se ha acabado el mes de enero. Hemos pasado la euforia y la tensión del final e inicio de año, los resúmenes, reuniones, definición de planes y estrategias de cara a lo que decidimos lograr en esta temporada. Y ahora que hemos entrado en la rueda de la “normalidad”, aunque parezca contradictorio es momento de parar.
– ¡¡¡¿Qué??!! ¿Con lo que me ha costado empezar? – Pues sí, parar… pero aclaro, no me refiero a dejar de hacer, me refiero a tener una primera pausa para evaluar qué tal llevamos todo lo que en nuestra emoción de comienzo de año planeamos.
Y ya sé que a veces el día a día nos absorbe de tal manera que parece imposible detenernos, pero en todo proceso de avance y crecimiento, la evaluación, no es solo necesaria, es imprescindible.
Así que, tómate un respiro, asigna un tiempo para esta tarea y sigue estos pasos:
  • Revisa en cuáles objetivos has empezado a avanzar y en cuáles no
  • En aquellos que ya empezaste, revisa los obstáculos que se han presentado hasta ahora, qué cosas puedes mejorar y cuáles acciones debes eliminar.
  • En lo que no has empezado, evalúa por qué. Si es algo que está en tu mano resolver, no des vueltas y toma acción. En lo que no puedes solucionar, busca alternativas.
  • Si las cosas no han ido como esperas, no te frustres. Si van de maravilla, no te distraigas. Sea cual sea la circunstancia, manten el enfoque.
  • Y pasado un tiempo… repite todos los pasos
Evaluar nos da la oportunidad de objetivamente saber las cosas que estamos haciendo bien y aquellas otras que podemos mejorar. Nos ayuda a crecer en todas las áreas y creciendo podemos ayudar a otros a hacerlo también.
Por tanto, antes de hacer esta evaluación ten en cuenta que: se vale probar y equivocarse, se vale reiniciarse, se vale empezar tarde, se vale sentir miedo o miedo, se vale motivarse o emocionarse, pero no se vale rendirse.
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