Una piedra en el camino… me enseñó ¿qué?

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Veamos las diferencias entre esta frase: “Una piedra en el camino, me enseñó que mi destino era llorar y llorar….” (confiesa que lo leíste cantando =Dy ésta: “Si tengo piedras en el camino, las recojo y me hago un castillo”  (llámale castillo, torre, edificio….).

Diferentes, ¿cierto?

Y más allá del tono o el propósito para las que se escribieron, la diferencia primordial radica en la actitud, que en cualquier circunstancia se puede convertir en enemiga o aliada.

Está claro que sea lo que sea que emprendamos, requerirá que demos pasos y está mucho más claro, que si caminamos, en ese camino encontraremos fracasos, obstáculos y dificultades, algunas internas, con las que debemos luchar y otras externas, que debemos superar. Pero independientemente del tipo que sean, la clave está en la manera con la que las enfrentemos, porque es la actitud la mejor forma de convertir los obstáculos en oportunidades.
Piensa esto:
  • Quedarte sin empleo puede ser la oportunidad de empezar tu propio negocio.
  • Un fracaso financiero te puede abrir los ojos para cambiar de estrategia.
  • Dejar de luchar contra la “competencia” te puede ayudar a crear mejores y mayores colaboraciones.
  • Descubrir tus debilidades te puede columpiar a cambiarlas y potenciar tus fortalezas.

Nunca olvides que a menudo los grandes éxitos vienen disfrazados de aparentes derrotas

Así que, si en este momento solo encuentras piedras en el camino, empieza a recogerlas, explota tu creatividad, encuentra la oportunidad y con tu actitud construye tu futuro desde ya.
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